xornadas cerámica lugo Carmen Aguarod – Xornadas Internacionais de Cerámica Antiga no Noroeste Peninsular

Carmen Aguarod

 

Carmen Aguarod Realiza su actividad laboral en el Ayuntamiento de Zaragoza a partir del año 1981, como arqueóloga, dentro del Servicio del Casco Histórico, realizando numerosas excavaciones urbanas desde 1981 a 1994.
El 10 de marzo del año1994 se traslada al Servicio de Acción Cultural del Ayuntamiento, desde 1996 ocupa el puesto de Jefa de la Unidad de Museos y Exposiciones donde se responsabiliza de los proyectos museológicos y museográficos del Museo del Foro de Caesaraugusta (1995), del Museo de las Termas públicas de Caesaraugusta (1999), del Museo del Puerto fluvial de Caesaraugusta (2000) y del Museo del Teatro de Caesaraugusta (2003).
Entre los años 2005 y 2007 ocupó, mediante Comisión de Servicios, el cargo de Jefa de Servicio de Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural, en el Gobierno de Aragón. dentro de cuyas competencias, entre otras, se encontraban los Parques Culturales, Archivos y Museos de Aragón.
En el año 2007 regresó a su puesto de Jefa de Unidad de Museos y Exposiciones en el Ayuntamiento de Zaragoza, donde en la actualidad ocupa el puesto de Jefa del Servicio de Cultura.
Es autora de numerosas publicaciones, tanto de carácter científico como didáctico y divulgativo dedicadas a los cuatro museos arqueológicos municipales de Zaragoza que conforman la Ruta de Caesaraugusta; que así mismo han sido objeto, frecuentemente, de sus comunicaciones en reuniones científicas, ponencias, cursos y conferencias.
Pertenece a diversas entidades y comisiones, como el Consejo Internacional de Museos (ICOM), la Asociación Profesional de Museólogos de España (APME) o la Sociedad de Estudios de la cerámica romana en Hispania (SECAH)-EX OFFICINA HISPANA.
Doctora en Historia por la Universidad de Zaragoza con la tesis titulada Cerámica romana importada de cocina en la Tarraconense, publicada en 1991, se ha especializado en el estudio de la cerámica común romana en el valle del Ebro, sus tipologías y arqueometría.
En 1994 realizó un primer estado de la cuestión de la cerámica común romana en el valle del Ebro, publicado en Monografies Emporitanes VIII, que se ha visto actualizado recientemente en el Manual de cerámica romana III, dentro de los Cursos de formación permanente para arqueólogos que realiza el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid.
Entre sus diversos trabajos podemos destacar los dedicados a la cerámica común de la Casa de los Delfines de la colonia Victrix Iulia Lepida-Celsa, aparecido en 1998. También estudios monográficos sobre cerámica común romana procedente de diversos yacimientos aragoneses y de numerosas excavaciones realizadas en la colonia Caesar Augusta, así como las producciones de su suburbio alfarero.
Formó parte del equipo que elaboró el Tesauro Tipológico de los Museos Aragoneses, publicado en 2011, corriendo a su cargo la cerámica común romana. Pertenece, desde 2011, al Grupo consolidado de investigación aplicada de la Universidad de Zaragoza “Grupo de Modernización Geoquímica (GMG)”. Así mismo, ha realizado numerosos cursos, conferencias, publicaciones divulgativas y didácticas relativas a la cerámica romana.


 

 

LA CERÁMICA COMÚN ROMANA EN EL VALLE DEL EBRO, Y COMERCIO PERIFÉRICO

En las últimas décadas, los hallazgos de diversos alfares en el valle del Ebro, unidos a la aparición de diversos trabajos monográficos sobre cerámica común romana, han aportado una nueva mirada sobre las producciones autóctonas documentadas en esta amplia zona.
El valle del Ebro es un territorio especialmente favorable a las comunicaciones, un corredor natural atravesado por una excelente vía navegable, el río Ebro, que unido a la completa trama de la red viaria terrestre facilita los intercambios comerciales y la llegada de productos importados desde diversas procedencias. Junto a las cerámicas de los alfares del valle vamos a encontrar otras de origen diverso, entre ellas las procedentes de Aquitania y las llegadas del occidente tarraconense como el engobe rojo lucense. Ambas suponen testigos que hacen visibles relaciones comerciales e intercambios entre territorios relativamente distantes. Es muy posible que estas cerámicas siguieran rutas que también podrían recorrer, en sentido inverso, otros productos del valle, que en el estado actual de nuestros conocimientos resulten invisibles.
La gastronomía romana con su temprana adaptación, va a cambiar la cocina indígena, que sufrirá, fundamentalmente desde el siglo I a.C., un profundo proceso de aculturación. Nuevas incorporaciones alimenticias, como el uso del aceite y las salsas producirán una demanda de instrumentos de cocina adecuados a los procesos y técnicas culinarias. Contando con la base de una potente tradición alfarera indígena, los diseños cerámicos de la batería de cocina y mesa itálicos encontrarán una rápida respuesta en los alfareros del valle, que incorporarán a sus producciones tradicionales las cazuelas de fondo curvo, las fuentes de horno, los morteros, los cuencos y escudillas, o las botellas. No obstante, la nueva batería de cocina itálica no borrará del todo los recipientes con técnicas y perfiles de tradición indígena, que subsistirán en las tierras más septentrionales del valle, perdurando hasta el Bajo Imperio.